segunda-feira, 8 de fevereiro de 2016

La sociedad de la ignorancia


"El crecimiento y mejora en las posibilidades de los humanos reales para hacerse cargo de la información que producen en conjunto es básicamente aritmético o, en todo caso, está muy lejos del crecimiento exponencial de la información que hay que considerar, recopilar, conocer, analizar, sintetizar, comprender, reflexionar, someter a la adecuada crítica, o incorporar a la visión personal y general del mundo.
Por todo ello, orientarse con criterio y sentido personal dentro de la cultura o conocimiento colectivos resulta cada vez más difícil, costoso y problemático. [...]

No olvidemos que, en último término, la base neuronal y biológica humana prácticamente no ha cambiado en los últimos milenios de evolución. En última instancia, la capacidad cerebral es la misma y el día continúa teniendo veintecuatro horas. En cambio, ha aumentado muchísimo la cantidad de la información y la complejidad del conocimiento necesarios para hacerse cargo del propio mundo y de las vitales decisiones futuras."

Gonçal Mayos & Antoni Brey (orgs.). La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Ediciones Península, 2011, p. 33

Las nuevas generaciones...

"Las nuevas generaciones dedican cada vez más tiempo a utilizar nuevas formas de comunicación en red que les permiten dejar de ser espectadores pasivos para convertirse en nodos activos, en emisores y receptores simultáneamente, y en consumidores, pero también en productores de todo tipo de contenidos. Se trata, sin duda, de un mundo de posibilidades inagotables, pero para la discusión que aquí nos ocupa debemos preguntarnos si dicho medio es el adecuado para fomentar, en último término, la elaboración de conocimiento en la mente de las personas. 

[...] además de niños prodigio o eficientes ejecutivos también están proliferando a nuestro alrededor individuos incapaces de concentrarse en un texto de más de cuatro páginas, personas que solo pueden asimilar conceptos predigeridos en formatos multimedia, estudiantes que confunden aprender con recopilar, cortar y pegar fragmentos de información hallados en Internet, o un número creciente de analfabetos funcionales. Si bien es cierto que el nuevo medio pone a nuestro alcance todo el saber disponible, eso no implica necesariamente que seamos capaces de sacar provecho de él. [...]

Es difícil focalizar y centrarse, y esa necesidad de cambiar de manera constante el foco de nuestra atención acaba por modelar nuestra forma de razonar hasta ubicarnos en un estado de dispersión que, en términos conceptuales, es incompatible con la concentración que requiere cualquier reflexión de cierta consistencia."

Antoni Brey. La sociedad de la ignorancia. Una reflexión sobre la relación del individuo con el conocimiento en el mundo hiperconectado. In: Gonçal Mayos & Antoni Brey (orgs.). La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Ediciones Península, 2011, p. 66-68

Expertos


"En definitiva, pues, el experto, gran especialista en una franja cada vez más estrecha del saber es, lógicamente, cada vez más ignorante en el saber de otros campos. Además, sus conocimientos únicamente tienen sentido en el entramado económico que los ha motivado. Son productivos y funcionales, saberes instrumentales que tanto en su forma como en su fondo encajan mejor en la 'techné' griega, el saber de los esclavos productivos, que en el 'logos' que nos muestra el ser de las cosas. En la naturaleza del experto no existe necesariamente una tendencia a convertirse en sabio y, de hecho, todos los mecanismos que hoy operan a su alrededor le empujan en la dirección contraria. Cuando el experto cierra la puerta de su despacho y se va a casa se convierte en uno más. Fuera de sua especialidad, pasa a formar parte de la siguiente categoría: la masa."

Antoni Brey. La sociedad de la ignorancia. Una reflexión sobre la relación del individuo con el conocimiento en el mundo hiperconectado. In: Gonçal Mayos & Antoni Brey (orgs.). La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Ediciones Península, 2011, p. 74

El conocimiento en el mundo hiperconectado


"Persiste una lógica errónea que nos lleva a pensar que el uso de herramientas cada vez más sofisticadas implica necesariamente un mayor conocimiento, y confundimos la destreza para utilizar un complejo programa informático que nos permite escribir con el hecho de escribir algo interesante, o incluso con saber escribir. [...]

La sociedad de la ignorancia es, a fin de cuentas, el estado más avanzado de un sistema capitalista que basa la estabilidad de la sociedad en el progreso, entendido básicamente como crecimiento económico, pero que, una vez satisfechas las necesidades básicas, solo es posible mantener gracias a la existencia de unas masas ahitas, fascinadas y esencialmente ignorantes [sumidas en la inmediatez compulsiva de un consumismo alienante]". 

Antoni Brey. La sociedad de la ignorancia. Una reflexión sobre la relación del individuo con el conocimiento en el mundo hiperconectado. In: Gonçal Mayos & Antoni Brey (orgs.). La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Ediciones Península, 2011, p. 79-80

INNOVACIÓN

"¡Creamos en la innovación, en el cambio, porque hasta aquí parece darnos excelentes resultados!

Y sin embargo, nada progresa indefinidamente en línea recta, en la vida social. De modo que volver la vista atrás, de vez en quando, y pararse a considerar si hemos olvidado algo fundamental en los viejos recodos, incorporarlo para seguir adelante, parece un ejercicio mínimo de sentido común, que podría, tal vez, ayudarnos a establecer nuevos equilibrios."

Marina Subirats. La sociedad del conocimiento y las dificultades de su producción. In: Gonçal Mayos & Antoni Brey (orgs.). La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Ediciones Península, 2011, p. 89

David Foster Wallace



"Eres especial – eso, OK –, pero también lo es el tío que tienes enfrente de ti en la mesa, que está sobrio, sacando adelante a dos niños y reconstruyendo un Mustang del 73. Es algo mágico que tiene 4.000.000.000 de formas. Te corta la respiración." (p. 377) DFW

"...si de verdad habéis aprendido a pensar, a prestar atención, entonces sabréis que también podéis elegir otras opciones." (p. 378) DFW

"El pelo sucio con bandana, las botas de trabajo desatadas y las viejas camisas de cuadros que Wallace llevaba vistiendo desde la época de Arizona eran también ahora prácticamente el uniforme de qualquiera que sintiera algún desencanto hacia la cultura consumista y acumuladora americana de la era post-Reagan. La tendencia de Wallace a 'desconfiar de cada pensamiento o proposición' se había convertido, como señala Howard, 'en algo así como un estilo generacional'. 'Cuando era más joven – afirmó Wallace en una entrevista para el Boston Phoenix –, veía mi relación con el lector en cierto sentido como una relación sexual. Pero ahora se me parece más a una de esas conversaciones con buenos amigos a altas horas de la noche, cuando se acaban las tonterías y se caen las máscaras'." (p. 298-9)

"Mira, tío, probablemente la mayoría de nosotros estamos de acuerdo en que vivimos en tiempos oscuros, y además estúpidos, pero ¿de verdad necesitamos un tipo de ficción que no haga sino dramatizar lo oscuro y lo estúpido que es todo? En épocas oscuras, la definición del buen arte debería ser: aquel que se dedica a localizar y aplicar técnicas de reanimación cardiopulmonar a aquellos elementos de lo que es humano y mágico que aún sobreviven y resplandecen a pesar de la oscuridad de los tiempos." (p. 289) DFW

"...me sentí desesperar. La palabra se ha banalizado ahora por el exceso de uso, 'desesperar', pero es una palabra seria y la estoy usando en serio. Tal vez se parezca a lo que la gente llama terror o angustia. Pero no acaba de ser como estas cosas. Se parece más a querer morirse a fin de evitar la sensación insoportable de darse cuenta de que uno es pequeño, débil, egoísta y de que, sin ninguna duda posible, se va a morir. Es querer tirarse por la borda." (p. 278) DFW

"En marzo de 1995, Colin Harrison pidió a Wallace que hiciera un crucero por el Caribe y escribiera sobre la experiencia en 'Harper's'. [...] Las vacaciones de primavera se acercaban y cuando se le ofreció la posibilidad de escapar del frío y de las inacabables revisiones de 'La broma infinita' ['Graça infinita'], aceptó. Una vez más, volvería a unirse a esas hordas americanas que se inoculaban sus dosis de diversiones manufacturadas. [...]

'Triste' se convirtió en la voz de alarma presente en todo el texto, una tristeza que es consecuencia de la plenitud exceciva: camareros tristes, tristes viajeros del crucero que enfocan con sus videocámaras a otras personas tristes que a su vez les enfocan con sus videocámaras desde otro crucero, y tristes, sin sentido, los esfuerzos de los americanos por divertirse en ausencia de una ideia espiritual de mayor alcance. 'Elige con cuidado – advierte Marathe en La broma infinita –. Tú eres lo que amas. ¿No?'. El artículo de Wallace sobre el crucero hablaba del precio de ser incapaz de elegir correctamente."(p. 274 e 278)

"...era consciente de que la relación profesor-alumno era como la de un 'showman' con un espectador. El profesor estaba sometido a la exigencia constante de 'entretener' si quería gustarle a sus alumnos – y nadie tenía más deseos de gustar que Wallace –. El problema no era tanto que dudara de si podía conseguirlo, sino el dilema de si, al hacerlo, estaría haciendo algo por lo que después podría sentir admiración." (p. 120)

"La familia dirige la Academia Enfield de Tenis, donde el objetivo es la perfección y donde se entrena a los mejores jugadores para que, por medio de sus partidos de tenis y de los espónsores comerciales, sean capaces de satisfacer los apetitos de la cultura de consumo de la que proceden. Por otro lado, están los residentes de Ennet House, liderados por Gately. A los adictos de Ennet House no se les entrena para alimentar las obsesiones de América; son las personas que ya han padecido una sobredosis de ellas. Como en la vida real, ambos mundos discurren en paralelo e interactúan únicamente cuando tienen que hacerlo, con solo una 'alta y más o menos desnuda colina' como separación." (p. 222)

D. T. Max. Todas las historias de amor son historias de fantasmas - David Foster Wallace, una biografia. Barcelona: Debate, 2013

segunda-feira, 25 de janeiro de 2016

mulher de maldades

"na conversa da brunilde vinha também recado de coisa medonha. juntos os homens da terra haveriam de levar à praça, em alarido e confusão, mulher que se portara mal de tanto tempo que nada a salvaria por comando da dignidade de deus. era mulher velha e matreira, enfiada em casa, sozinha de maridos, postos em terra cedo de mais, consumidos por pó que lhes cozinhava para os abater. era mulher de tanto delírio interior como por fora tinha o ar frio das víboras, olhos fixos a queimar almas, e nada do que dizia queria dizer o que se ouvia, impregnando tudo e todos de mau-olhado para os definhar em seu favor. era mulher de maldades conhecidas e provadas, mas ainda assim só à revelia do padre a levariam à praça para lhe pôr fogo nas ventas, a ver se lhe coincidiam as chamas com o seu lugar no inferno. e muitos diziam que haveria de arder aflita de prazer, a sentir-se em casa no meio de tão grande calor, desaparecendo como quem vai de um lugar para outro."

valter hugo mãe (1971-). o remorso de baltazar serapião (2006). São Paulo: editora 34, 2010, p. 74

mães

"sabe, senhor paulo, as mães são como lugares de onde deus chega. lugares onde deus está e a partir dos quais pode chegar até nós. porque só através delas nos encontramos aqui. e, por isso, não há mãe alguma que não mereça o céu, porque, em verdade, as mães transportam o céu dentro delas, e multiplicam-no a custo, como um ofício, mesmo que dotadas de burrice grande ou estupidez perigosa."

valter hugo mãe (1971-). o remorso de baltazar serapião (2006). São Paulo: editora 34, 2010, p. 81

a existência é a empresa


“...no Japão, a existência é a empresa. [...]

Os contadores que passavam dez horas por dia a copiar números eram a meu ver vítimas sacrificadas no altar de uma divindade desprovida de grandeza e de mistério. Em toda a eternidade, os humildes consagraram sua vida a realidades que os ultrapassavam: ao menos, antes, eles podiam supor uma causa mística a esse desperdício. Agora, eles não podem mais ter ilusões. Eles davam sua existência para nada.

O Japão é o país onde a taxa de suicídio é a mais elevada, como todos sabem. Da minha parte, o que me admira é que o suicídio não seja lá mais frequente.

Fora da empresa, o que esperava os contadores de cérebro enxaguado pelos números? A cerveja obrigatória com os colegas tão castigados quanto eles, horas de metrô abarrotado, uma esposa já dormindo, crianças já cansadas, o sono que te aspira como um lavabo que se esvazia, as raras férias, das quais ninguém conhece o manual de instruções: nada que mereça o nome de vida.

O pior é pensar que em escala mundial essas pessoas são privilegiadas. [...]

Pobre Senhor Saito! Cabia a mim reconfortá-lo. Apesar de sua relativa ascensão profissional, ele era um Nipônico entre milhares, ao mesmo tempo escravo e carrasco desajeitado de um sistema que ele certamente não gostava mas que ele jamais denegriria, por fraqueza e falta de imaginação.”

Amélie Nothomb (1966-). Stupeur et tremblements. Paris: Éditions Albin Michel, 1999

…au Japon, l'existence, c'est l'entreprise. […]

Les comptables qui passaient dix heures par jour à recopier des chiffres étaient à mes yeux des victimes sacrifiées sur l'autel d'une divinité dépourvue de grandeur et de mystère. De toute éternité, les humbles ont voué leur vie à des réalités qui les dépassaient: au moins, auparavant, pouvaient-ils supposer quelque cause mystique à ce gâchis. A présent, ils ne pouvaient plus s'illusionner. Ils donnaient leur existence pour rien.

Le Japon est le pays où le taux de suicide est le plus élevé, comme chacun sait. Pour ma part, ce qui m'étonne, c'est que le suicide n'y soit pas plus fréquent.

Et en dehors de l'entreprise, qu'est-ce qui attendait les comptables au cerveau rincé par les nombres? La bière obligatoire avec des collègues aussi trépanés qu'eux, des heures de métro bondé, une épouse déjà endormie, des enfants déjà lassés, le sommeil qui vous aspire comme un lavabo qui se vide, les rares vacances dont personne ne connaît le mode d'emploi: rien qui mérite le nom de vie.

Le pire, c'est de penser qu'à l'échelle mondiale ces gens sont des privilégiés. [...]

Pauvre monsieur Saito! C'était à moi de le réconforter. Malgré sa relative ascension professionnelle, il était un Nippon parmi des milliers, à la fois esclave et bourreau maladroit d'un système qu'il n'aimait sûrement pas mais qu'il ne dénigrerait jamais, par faiblesse et manque d'imagination.”

Menos mal que he leído

"En la raíz de todos mis males, pensava a veces Amalfitano, se encuentra mi admiración por los judíos, los homosexuales y los revolucionarios (los revolucionarios de verdad, los románticos y los locos peligrosos, no los aparatchiks del Partido Comunista de Chile ni sus deleznables matones, ah, esos seres espantosos y grises). En la raíz de todos mis males, pensaba, se encuentra mi admiración por algunos drogadictos (no poetas drogadictos, ni artistas drogadictos, sino drogadictos a secas, tipos raros de encontrar, tipos que se alimentaban de sí mismos casi literalmente, tipos que eran como un agujero negro que nunca se abría o que nunca se cerraba, el Testimonio Perdido de la Tribu, tipos que parecían enganchados a la droga en la misma medida en que la droga parecía enganchada a ellos). En la raíz de todos mis males se encuentra mi admiración por los delincuentes, las putas, los perturbados mentales, se decía Amalfitano con amargura. Cuando adolescente hubiera querido ser judío, bolchevique, negro, homosexual, drogadicto y medio loco, y manco para más remate, pero sólo fui profesor de literatura. Menos mal, pensaba Amalfitano, que he podido leer miles de libros. Menos mal que he conocido a los Poetas y que he leído las Novelas. (Los Poetas, para Amalfitano, eran los seres humanos brillantes como un relámpago, y las Novelas, las historias que nacían de la fuente del 'Quijote'.) Menos mal que he leído. Menos mal que aún puedo leer, se decía entre escéptico y esperanzado."

Roberto Bolaño (1953-2003). Los sinsabores del verdadero policía. Barcelona: Anagrama, 2011, p. 127-8

Leer y viajar

"¿Y qué fue lo que aprendieron los alumnos de Amalfitano? Aprendieron a recitar en voz alta. Memorizaron los dos o tres poemas que más amaban para recordarlos y recitarlos en los momentos oportunos: funerales, bodas, soledades. Comprendieron que un libro era um laberinto y un desierto. Que lo más importante del mundo era leer y viajar, tal vez la misma cosa, sin detenerse nunca. [...] Que leyendo se aprendía a dudar y a recordar. Que la memoria era el amor."

Roberto Bolaño (1953-2003). Los sinsabores del verdadero policía. Barcelona: Anagrama, 2011, p. 146

Leitura

"[...] Pois eu já parei várias aulas, já deixei de dar aula quando constatei que nenhum dos meus alunos lera o texto. Preferi que eles fossem ler. As leis estão escritas, os contratos, os tratados, as principais ideias. Privar nossas crianças da habilidade consistente de ler e interpretar textos escritos, longos, elaborados, é um crime. Não podemos permitir que, sob a capa de uma pedagogia bacaninha, a imbecilidade reine nas escolas brasileiras."

Comentário de Luiz Henrique Assis Garcia, meu ex-colega de doutorado, hoje professor do curso de Ciência da Informação da UFMG

Amor



"Aquella noche la profesora Isabel Aguilar estaba pensando en Amalfitano cuando éste la llamó por teléfono. Aunque aún era temprano, ya se había puesto el pijama, y tenía preparado un whisky con el que pensaba acompañar la lectura de una novela que hacía mucho deseaba leer. Vivía sola y en los últimos años incluso había encontrado una cierta felicidad en ello. No echaba en falta la vida en pareja. Los hombres de su vida habían sido pocos y casi todos un desastre. Isabel Aguilar había estado enamorada de un estudiante de Filosofía que terminó dedicándose a las ciencias ocultas, de un militante trotskista que también terminó dedicándose a las ciencias ocultas (y al body-building), de un camionero de Hermosillo que se burlaba de su afición a leer y que lo único que quería era dejarla embarazada (para después largarse, intuía ella), y de un mecánico de Santa Teresa cuyo horizonte intelectual eran los partidos de fútbol y las maratones alcohólicas los fines de semana, maratones a las que ella acabó por aficionarse. En realidad, el único amor de su vida era Óscar Amalfitano, que había sido su profesor de filosofía en la UNAM y con el cual nunca llegó a nada."

Roberto Bolaño (1953-2003). Los sinsabores del verdadero policía. Barcelona: Anagrama, 2011, p. 276

quarta-feira, 30 de dezembro de 2015

Um final plausível


"deveria haver algum lugar para onde ir
quando você não consegue mais dormir
ou você cansou de ficar bêbado
e a erva não funciona mais,
e não me refiro a passar
para o haxixe ou cocaína,
eu me refiro a um lugar para ir além
da morte que está esperando
ou do amor que não funciona
mais.


deveria haver algum lugar para onde ir
quando você não consegue mais dormir
além de um aparelho de TV ou um filme
ou comprar um jornal
ou ler um romance.

é não ter esse lugar para onde ir
que cria as pessoas agora nos hospícios
e os suicídios.

suponho que aquilo que a maioria das pessoas faz
quando não há mais lugar algum para onde ir
é ir a qualquer lugar ou fazer qualquer coisa
que dificilmente as satisfaça,
e esse ritual tende a aplainá-las
até que consigam prosseguir de algum modo
mesmo sem esperança.

essas caras que você vê todos os dias nas ruas
não foram criadas
inteiramente sem
esperança: seja generoso com elas:
assim como você
elas não
escaparam."

Charles Bukowski (1920-1994). um final plausível

Ponto de vista

"Estamos vendo a imagem da cidade.

Ela é captada pelo olhar de um pássaro notívago a sobrevoar bem alto no céu. A cidade, em perspectiva, é um ser vivo gigante; um aglomerado de vidas que se entrelaçam. Inúmeros vasos sanguíneos estendem-se às mais recônditas extremidades do corpo, circulando o sangue e substituindo células, ininterruptamente. Através deles, novas informações são transmitidas e as antigas, recolhidas; novos desejos de consumo são transmitidos e os antigos, recolhidos; novas contradições são transmitidas e as antigas, recolhidas. Esse corpo, ritmado pela pulsação, emite por toda parte pequenos lampejos de luz, produz calor e se move discretamente. A meia-noite se aproxima e, apesar de o horário de pico já ter passado, o metabolismo basal – para manutenção da vida – continua, sem sinais de desaceleração. O gemido da cidade soa como uma melodia em baixo contínuo. Um gemido monótono e constante que incuba a percepção do porvir."

Haruki Murakami (1949-). Após o anoitecer (2004). Rio de Janeiro: Objetiva, 2009, p. 7

Após o anoitecer

"Sente que uma parte do chão que a sustenta está sendo arrancada. O peso existente no interior de seu corpo desaparece e ele se transforma numa caverna. Os órgãos, a sensibilidade, os músculos e a memória, tudo que, até então, fazia com que ela fosse ela aos poucos e habilmente vai sendo retirado por alguém. Em decorrência disso, ela sabe que já não é mais nada, a não ser uma existência conveniente que só serve de passagem para as coisas exteriores. Um profundo sentimento de isolamento apodera-se dela, deixando-a totalmente arrepiada. Ela grita bem alto: 'Não! Eu não quero que me transformem nisso!' Mas, apesar de achar que está gritando, na prática a voz que lhe sai da garganta é baixinha, um quase nada."

Haruki Murakami (1949-). Após o anoitecer (2004). Rio de Janeiro: Objetiva, 2009, p. 119

Sombra

"– Sabe, a nossa vida não se divide simplesmente em claro e escuro. Entre essas duas coisas existe uma zona intermediária chamada sombra. Reconhecer e compreender as diversas tonalidades que compõem essa sombra é o que faz uma inteligência saudável. E para adquirir essa inteligência saudável é necessário tempo e esforço. Eu não acho que você seja uma pessoa com personalidade sombria.
Mari pensa sobre o que Takahashi acaba de lhe dizer.
– Mas sou covarde.
– Não mesmo. Uma menina covarde jamais sairia sozinha pela cidade, ainda por cima à noite. Você veio até aqui em busca de algo, não é mesmo?
– Aqui? – pergunta Mari.
– Isso mesmo. Um lugar diferente do que está acostumada; um lugar distante de seu território."

Haruki Murakami (1949-). Após o anoitecer (2004). Rio de Janeiro: Objetiva, 2009, p. 190

sábado, 26 de dezembro de 2015

Mi vida


“...tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre. Porque la vida es muchas cosas (trabajo, dinero, suerte, amistad, salud, complicaciones), pero nadie va a negarme que cuando pensamos en esa palabra Vida, cuando decimos, por ejemplo, ‘que nos aferramos a la vida’, la estamos asimilando a otra palabra más concreta, más atractiva, más seguramente importante: la estamos asimilando al Placer. Pienso en el placer (cualquier forma de placer) y estoy seguro de que eso es vida. De ahí el apuro, el trágico apuro de estos cinquenta años que me pisan los talones. Aún me quedan, así lo espero, unos cuantos años de amistad, de pasable salud, de rutinarios afanes, de expectativa ante la suerte, pero ¿cuántos me quedan de placer?”

Mario Benedetti (1920-2009), escritor uruguaio. La tregua (1959). Madrid: Alianza editorial, 2013, p. 91

Patrones y empleados

“’El gran error de algunos hombres de comercio es tratar a sus empleados como si fueran seres humanos’. Nunca me olvidé ni me olvidaré de esa frasecita, sencillamente porque no la puedo perdonar. No solo en mi nombre, sino en nombre de todo el género humano. Ahora siento la fuerte tentación de dar vuelta la frase y pensar: ‘El gran error de algunos empleados es tratar a sus patrones como si fueran personas’. Pero me resisto a esa tentación. Son personas. No lo parecen, pero son. Y personas dignas de una odiosa piedad, de la más infamante de las piedades, porque la verdad es que se forman una cáscara de orgullo, un repugnante empaque, una sólida hipocresía, pero en el fondo son huecos. Asquerosos y huecos. Y padecen la más horrible variante de la soledad: la soledad del que ni siquiera se tiene a sí mismo.” 

Mario Benedetti (1920-2009), escritor uruguaio. La tregua (1959). Madrid: Alianza editorial, 2013, p.156

La tregua



"Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más."

Mario Benedetti (1920-2009), escritor uruguaio. La tregua (1959). Madrid: Alianza editorial, 2013, p.156

segunda-feira, 21 de dezembro de 2015

Lúcida humillación

"...ya he aprendido que mis estados de preestallido no siempre conducen al estallido. A veces terminan en una lúcida humillación, en una aceptación irremediable de las circunstancias y sus diversas y agraviantes presiones. Me gusta, sin embargo, convencerme de que no debo permitirme estallidos, de que debo frenarlos radicalmente so pena de perder mi equilibrio. Salgo entonces como salí hoy, en una encarnizada búsqueda del aire libre, del horizonte, de quién sabe cuántas cosas más. Bueno, a veces no llego al horizonte, y me conformo con acomodarme en la ventana de un café y registrar el pasaje de algunas buenas piernas."

Mario Benedetti (1920-2009), escritor uruguaio. La tregua (1985). Madrid: Alianza editorial, 2013, p. 13

Postergación


“Yo mismo he fabricado mi rutina, pero por la vía más simple: la acumulación. La seguridad de saberme capaz para algo mejor me puso en las manos la postergación, que al fin de cuentas es una arma terrible y suicida. De ahí que mi rutina no haya tenido nunca carácter ni definición; siempre ha sido provisoria, siempre ha constituido un rumbo precario, a seguir nada más que mientras duraba la postergación, nada más que para aguantar el deber de la jornada durante ese período de preparación que al parecer yo consideraba imprescindible, antes de lanzarme definitivamente hacia el cobro de mi destino. Qué pavada, ¿no? Ahora resulta que no tengo vicios importantes (fumo poco, sólo de aburrido tomo uma cañita de cuando en cuando), pero creo que ya no podría dejar de postergarme: éste es mi vicio, por otra parte incurable. Porque si ahora mismo me decidiera a asegurarme, en una especie de tardio juramento: ‘Vou a ser exactamente lo que quise ser’, resultaría que todo sería inútil. Primero, porque me siento con escasas fuerzas como para jugarlas a un cambio de vida, y luego, porque ¿qué validez tiene para mi aquello que quise ser? Sería algo así como arrojarme conscientemente a una prematura senilidad. Lo que deseo ahora es mucho más modesto que lo que deseaba hace treinta años y, sobre todo, me importa mucho menos obtenerlo. Jubilarme, por ejemplo. Es una aspiración, naturalmente, pero es una aspiración en cuestabajo. Sé que va a llegar, sé que vendrá sola, sé que no será preciso que yo proponga nada. Así es fácil, así vale la pena entregarse y tomar decisiones.” 

Mario Benedetti (1920-2009), escritor uruguaio. La tregua (1985). Madrid: Alianza editorial, 2013, p. 51-2

terça-feira, 8 de dezembro de 2015

O som das vidas humanas


Charles Bukowski (1920-1994)

Ezra Pound


"Ezra was the most generous writer I have ever known and the most disinterested. He helped poets, painters, sculptors and prose writers that he believed in and he would help anyone whether he believed in them or not if they were in trouble. He worried about everyone and in the time when I first knew him he was most worried about T. S. Eliot who, Ezra told me, had to work in a bank in London and so had insufficient time and bad hours to function as a poet. 

Ezra founded something called Bel Esprit with Miss Natalie Barney who was a rich American woman and a patroness of the arts. [...].

The idea of Bel Esprit was that we would all contribute a part of whatever we earned to provide a fund to get Mr. Eliot out of the bank so he would have money to write poetry. This seemed like a good idea to me and after we had got Mr. Eliot out of the bank Ezra figured we would go right straight along and fix up everybody."

Ernest Hemingway (1899-1961). A Moveable Feast. London: Granada, 1984, p. 76 (It concerns the years 1921 to 1926 in Paris).

Foto: Ezra Pound (1885-1972), poeta americano, em 1923, em seu estúdio em Paris

domingo, 6 de dezembro de 2015

O segredo

"Não se preocupe, ninguém tem
a linda mulher, não mesmo, e
ninguém tem o estranho e
escondido poder, ninguém é
excepcional ou maravilhoso ou
mágico, eles apenas parecem ser.


É tudo um truque, uma vigarice,
não compre isso, não acredite nisso.
O mundo está cheio de bilhões de pessoas
cujas vidas e mortes são inúteis e quando
um deles se sobressai e a luz da história
brilha sobre eles, esqueça, não é o que
parece, é apenas outro número para enganar
os tolos novamente.

Não há homens fortes, não há
mulheres lindas.
No mínimo, você pode morrer sabendo
disso,
e você terá
a única vitória
possível."

Charles Bukowski (1920-1994). O segredo

Homem deitado


Carlos Drummond de Andrade

In Paris



"But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong, nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight."

Ernest Hemingway (1899-1961). A Moveable Feast. London: Granada, 1984, p. 45 (It concerns the years 1921 to 1926 in Paris).

Spring in Paris

"When spring came, even the false spring, there were no problems except where to be happiest. The only thing that could spoil a day was people and if you could keep from making engagements, each day had no limits. People were always the limiters of happiness except for the very few that were as good as spring itself."

Ernest Hemingway (1899-1961). A Moveable Feast. London: Granada, 1984, p. 38 (It concerns the years 1921 to 1926 in Paris).

Hungry


"You get very hungry when you did not eat enough in Paris because all the bakery shops had such good things in the windows and people ate outside at tables on the sidewalk so that you saw and smelled the food. When you had given up journalism and were writing nothing that anyone in America would buy, explaining at home that you were lunching out with someone, the best place to go was the Luxembourg Gardens where you saw and smelled nothing to eat all the way from the Place de l'Observatoire to the rue de Vaugirard. There you could always go into the Luxembourg Museum and all the paintings were sharpened and clearer and more beautiful if you were belly-empty, hollow-hungry. I learned to understand Cézanne much better and to see truly how he made landscapes when I was hungry. I used to wonder if he were hungry too when he painted; but I thought possibly it was only that he had forgotten to eat. It was one of those unsound but illuminating thoughts you have when you have been sleepless or hungry. Later I thought Cézanne was probably hungry in a different way."

Ernest Hemingway (1899-1961). A Moveable Feast. London: Granada, 1984, p. 50 (It concerns the years 1921 to 1926 in Paris).

Imagem: "Gardanne" (1886), de Paul Cézanne (1839-1906), pintor francês

Shakespeare and Company


"In those days there was no money to buy books. I borrowed books from the rental library of Shakespeare and Company, which was the library and bookstore of Sylvia Beach at 12 rue de l'Ódeon. [...]

I was very shy when I first went into the bookshop and I did not have enough money on me to join the rental library. She told me I could pay the deposit any time I had money and made me out a card and said I could take as many books as I wished."

Ernest Hemingway (1899-1961). A Moveable Feast. London: Granada, 1984, p. 31 (It concerns the years 1921 to 1926 in Paris).