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domingo, 23 de outubro de 2016

Un poema de Corso

"Belano recuerda un poema de Gregory Corso, en donde el desdichado poeta norteamericano hablaba de su único amor, una egipcia muerta hace dos mil quinientos años, [...] una muchacha que sale del baño o de un río o de una piscina y el poeta beat (el entusiasta y desdichado Corso) la contempla desde el otro lado del tiempo, y la muchacha egipcia de largas piernas se siente contemplada, y eso es todo, el flirt entre la egipcia y Corso es breve como un suspiro en la vastedad del tiempo, pero también el tiempo y su lejana soberanía pueden ser un suspiro..."

Roberto Bolaño (1953-2003). Putas asesinas (2001). Barcelona: Anagrama, 2001, p. 205

Poetas

"Conocí hace tiempo a tres hermanos argentinos que murieron intentando la revolución en países diferentes de Latinoamérica. Los dos mayores se traicionaron mutuamente y de paso traicionaron al menor. Éste no cometió traición alguna, y murió, dicen, llamándolos, aunque lo más probable es que muriera en silencio. Los hijos del león español, decía Rubén Darío, un optimista nato. Los hijos de Walt Whitman, de José Martí, de Violeta Parra; desollados, olvidados, en fosas comunes, en el fondo del mar, sus huesos mezclados en un destino troyano que espanta a los supervivientes. [...] Pienso en los poetas muertos en el potro de tortura, en los muertos de sida, de sobredosis, en todos los que creyeron en el paraíso latinoamericano y murieron en el infierno latinoamericano."

Roberto Bolaño (1953-2003). Putas asesinas (2001). Barcelona: Anagrama, 2001, p. 214

domingo, 16 de outubro de 2016

Anarquistas

“Somos anarquistas por un sentimiento que es la fuerza motriz de todos los verdaderos reformadores sociales y sin el cual nuestro anarquismo seria una mentira o un sin sentido. Este sentimiento es el amor por los hombres, es el hecho de sufrir por los sufrimientos ajenos. Si como, no puedo comer a gusto al pensar que algunos mueren de hambre; si compro un juguete para mi hijo y me alegro de su felicidad, mi alegría se amarga al ver ante el escaparate niños con los ojos anhelantes que podrían ser felices con un títere de dos reales y no pueden tenerlo; si me divierto, mi espíritu se entristece al recordar que en prisión gimen muchos seres humanos; si estudio o realizo algún trabajo que me gusta, siento algo así como un remordimiento al pensar que tantos hombres con mayor ingenio que yo están obligados a desperdiciar su vida en una ocupación alienante, muchas veces inútil o perjudicial...”.

Errico Malatesta (1853-1932), teórico e ativista anarquista italiano

segunda-feira, 10 de outubro de 2016

Pesadillas


"Por las noches me costaba dormir. Tenía pesadillas. Antes de meterme en la cama me aseguraba de que las puertas y las ventanas de mi habitación estuvieran herméticamente cerradas. Se me secaba la boca y la única solución era beber agua. Me levantaba continuamente e iba al baño a llenarme el vaso con agua. Ya que estaba levantado aprovechaba para comprobar una vez más si había cerrado bien la puerta y las ventanas. A veces me olvidaba de mis aprensiones y me quedaba junto a la ventana observando el desierto de noche. Luego volvía a la cama y cerraba los ojos, pero como había bebido tanta agua no tardaba en levantarme de nuevo, esta vez para orinar. Y ya que me había levantado volvía a comprobar las cerraduras de la habitación y volvía a quedarme quieto escuchando los ruidos lejanos del desierto (motores en sordina, coches que iban hacia el norte o hacia el sur) o mirando la noche a través de la ventana. Hasta que amanecía y entonces por fin podía dormir algunas horas seguidas, dos o tres como mucho."

Roberto Bolaño (1953-2003). Putas asesinas (2001), Barcelona: Anagrama, 2001, p. 29

Naturaleza

“...la naturaleza es la naturaleza, Max, desengáñate, y estará siempre ahí, como un misterio irremediable, y no me refiero a los bosques que se queman sino a las neuronas que se queman y al lado izquierdo o al lado derecho del cerebro que se quema en un incendio de siglos y siglos.”

Roberto Bolaño (1953-2003). Putas asesinas (2001), Barcelona: Anagrama, 2001, p. 119

Reino del futuro

“...algo en ti me llamó la atención, tu cara, tus ojos que miraban hacia el lugar en donde estaba la cámara (probablemente sin saber que te estaban grabando y que en nuestras casas te veíamos), unos ojos sin profundidad, distintos de los ojos que tienes ahora, infinitamente distintos de los ojos que tendrás dentro de un rato, que miraban la gloria y la felicidad, los deseos saciados y la victoria, esas cosas que sólo existen en el reino del futuro y que más vale no esperar pues nunca llegan.”

Roberto Bolaño (1953-2003). Putas asesinas (2001), Barcelona: Anagrama, 2001, p. 113

Desmesura

"Me sobrevino la muerte en una discoteca de París a las cuatro de la mañana. Mi médico me lo había advertido pero hay cosas que son superiores a la razón. Erróneamente creí (algo de lo que aún ahora me arrepiento) que el baile y la bebida no constituían la más peligrosa de mis pasiones. Además, mi rutina de cuadro medio en FRACSA contribuía a que cada noche buscara en los locales de moda de París aquello que no encontraba en mi trabajo ni en lo que la gente llama vida interior: el calor de una cierta desmesura."

Roberto Bolaño (1953-2003). Putas asesinas (2001), Barcelona: Anagrama, 2001, p. 129

Barcelona

"...salimos a cenar a uno de los mejores restaurantes de la ciudad, y un fotógrafo de prensa que había allí nos hizo una foto, es esa que tengo colgada en el comedor, con Herrera y Buba y yo sonriendo, bien vestidos, delante de una mesa exquisita, si me permiten la expresión (pero es que otra no hay), dispuestos a comernos el mundo aunque en nuestro fuero interno teníamos bastantes dudas (sobretodo Herrera y yo) de que efectivamente fuéramos a comernos nada. [...] hablamos de películas, de viajes, pero no de viajes de trabajo sino de viajes de placer, y de poco más. Y cuando salimos del restaurante, no sin antes haberle firmado autógrafos a los camareros y al cocinero y a los pinches de cocina, nos pusimos a caminar durante un rato por las calles vacías de la ciudad, esa ciudad tan bonita, la ciudad de la sensatez y del sentido común como la llamaban algunos exaltados, pero que también era la ciudad del resplandor en donde uno se sentía bien consigo mismo, y que para mí ahora es la ciudad de mi juventud, bueno, como decía, nos pusimos a caminar por las calles de Barcelona..."

Roberto Bolaño (1953-2003). Putas asesinas (2001), Barcelona: Anagrama, 2001, p. 165

quinta-feira, 29 de setembro de 2016

Dueño de si

"Parecía dueño de sí mismo. Y a su manera y dentro de su ley, cualquiera que fuera, era más dueño de sí mismo que todos los que estábamos en aquel bar silencioso. Era más dueño de sí mismo que muchos de los que caminaban en ese momento por las calles de Lloret o trabajaban preparando la inminente temporada turística. Era duro y no tenía nada o tenía muy poco y no parecía darle demasiada importancia."

Roberto Bolaño (1953-2003). La literatura nazi en América (1993). Barcelona: Anagrama, 2015, p. 212

quinta-feira, 15 de setembro de 2016

Luz Mendiluce


"El fracaso matrimonial sume a Luz en la desesperación. Se dedica a la bebida, a frecuentar antros y a tener aventuras con los personajes de peor catadura de Buenos Aires. De esa fecha data su famoso poema 'Con Hitler fui feliz', texto incomprendido tanto por la derecha como por la izquierda. Su madre intenta enviarla a Europa, pero Luz se niega. Por entonces pesa más de noventa kilos (apenas mide 1,58) y acostumbra a beber una botella de whisky al día.

En 1953, coincidiendo con la muerte de Stalin y de Dylan Thomas, publica el poemario 'Tangos de Buenos Aires', en donde, además de una versión corregida y aumentada de 'Con Hitler fui feliz', se incluyen algunos de sus mejores poemas: 'Stalin', una fábula caótica que transcurre entre botellas de vodka y alaridos incomprensibles, 'Autorretrato', posiblemente uno de los poemas más crueles que se hayan escrito en la Argentina en la década de los cincuenta, pródiga en poemas de este tipo, 'Luz Mendiluce y el Amor', en la línea del anterior pero con algunas dosis de ironía y de humor negro que lo hacen más respirable, y 'Apocalipsis a los cincuenta años', una promesa de suicidio llegada a esa edad que quienes la conocen tachan de optimista: con el ritmo de vida que lleva, Luz Mendiluce es una firme candidata a morir antes de los treinta."

Roberto Bolaño (1953-2003). La literatura nazi en América (1993). Barcelona: Anagrama, 2015, p. 30

sexta-feira, 29 de abril de 2016

Un té

"Para celebrar que había decidido continuar viva, entró en el Comercial a tomar un té, y lo hizo con la satisfacción de quien por fin se atreve a tomar una decisión largo tiempo aplazada, pues hacía años – desde que se casara o tal vez desde mucho antes – que no entraba a solas en un bar. Por eso, al apoyarse en la barra y pedir el té, sintió que estaba viviendo unos momentos de intensa libertad."

Enrique Vila-Matas (1948-). Suicidios ejemplares (1991). Barcelona: Anagrama, 2000. p. 48-9

Nocturno

"...y la vida seguía y seguía y seguía, como un collar de arroz en donde cada grano llevara un paisaje pintado, granos diminutos y paisajes microscópicos, y yo sabía que todos se ponían el collar en el cuello pero nadie tenía la suficiente paciencia o fortaleza de ánimo como para sacarse el collar y acercárselo a los ojos y descifrar grano a grano cada paisaje, en parte porque las miniaturas exigían vista de lince, vista de águila, en parte porque los paisajes solían deparar sorpresas desagradables como ataúdes, cementerios a vuelo de pájaro, ciudades deshabitadas, el abismo y el vértigo, la pequeñez del ser y su ridícula voluntad, gente que mira la televisión, gente que asiste a los partidos de fútbol, el aburrimiento como un portaaviones gigantesco circunnavegando el imaginario chileno. Y ésa era la verdad. Nos aburríamos."

Roberto Bolaño (1953-2003). Nocturno de Chile (2000). Barcelona: Anagrama, 2014, p. 123

sábado, 2 de abril de 2016

La muerte


"La muerte me llevó a meditar sobre la vida. Pero ¿qué vida? Me dije que ya empezaba a ser hora, en una época tan confusa como la nuestra, de preguntarse qué era lo que realmente entendíamos por vida, es decir, de preguntarnos de qué hablábamos cuando hablábamos de ella y si no estábamos en el fondo hablando siempre de la muerte. Seguramente habría que empezar a matizar la definición de experiencia... Yo también tenía un recuerdo algo lejano, más bien confuso, de ella. ¿Quién vivía en total plenitud? ¿Vivía alguien? Y, por cierto, ¿qué clase de vida llevaba la vida?"

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 270

Exploradores do nada

"Solitarios de gran coraje, ciertos genios atrincherados me traen siempre el recuerdo de esos deseos en Kafka de ser como un piel roja, siempre a caballo, pero sin ver ya la cabeza del caballo, a galope desenfrenado. Solitarios de sí mismos, exploradores de la nada más vacía que hay detrás de toda platea repleta de público..."

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 282

Solitários de si mesmos

"Esconderse era el destino de todos esos amantes de la gloria solitaria, todos esos artistas que acabaron necesitando el aislamiento radical porque sabían que eso les aproximaba más al absurdo general de la existencia y a la soledad que tarde o temprano habría de llegarles a la hora de la muerte. Solitarios de sí mismos y tenaces exploradores del vacío, todos ellos, un buen día, se fueron en dirección a un horizonte helado, 'se fueron lejos para quedarse aquí', que diría Kafka. [...] Las tumbas de esos artistas son hoy en día sepulcros metafóricamente conectados, tumbas en las que ellos pueden ya descansar tranquilos, como si estuvieran debajo de sus antiguos y fastidiosos escenarios."

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 283

sábado, 26 de março de 2016

Hacia la nada

"Nuestra cultura era penosa, no tenía ligazón alguna con la trascendencia, ni siquiera con los dioses que decía adorar. Nuestra cultura se basaba en conquistarlo todo, hasta el universo. Pura actividad sin fin. Una carrera enloquecida hacia la nada."

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 185

quarta-feira, 9 de março de 2016

Ser invisible



"Con la visión de la nieve le entran a Andréi Petróvich Petrescov deseos de evasión que le vienen de muy lejos, de la infancia, de los días en que deseaba ser invisible. Son sueños muy precisos de invisibilidad que le acompañan desde que tiene memoria, son anhelos de ser invisible y moverse entre otros seres que también resulten ser etéreos.

El ideal: un sueño preciso, piensa Andréi Petróvich Petrescov. Y acto seguido se pregunta a sí mismo: ¿Y qué mejor ideal que la invisibilidad, que es mi sueño más preciso? Ahora bien, ¿cómo hacerse invisible teniendo seis hijos, una fiscalía, una presidencia de fiestas, una salud quebradiza, un imponente caserón en el centro de la ciudad?"

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 127

Fora daqui

"Mientras avanza por el largo pasillo del ala occidental del caserón, siente su soledad con más intensidad pero también con más placer que nunca. Lo del placer es absolutamente nuevo para él y le parece que está estrechamente ligado al dolor de avanzar a solas por el pasillo familiar. Mientras sigue caminando por ese corredor se adentra con tanta profundidad en el análisis de ese placer novedoso que acaba teniendo la sensación de entrar en tierra desconocida, en el espacio donde se encuentran los límites de su capacidad de pensar. Es como si hubiera llegado al sitio donde ya no puede ir más allá pensando. Siente un breve vértigo, como si estuviera andando ya por el corredor que conduce al espacio vacío que hay fuera de toda familia humana, empezando por la suya propia."

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 130

quarta-feira, 17 de fevereiro de 2016

La cultura de los tres minutos

"Vivimos una intensidad no duradera, una intensidad efímera. ¿Cómo se experimenta? Michael Ignatieff mantiene que puede ser caracterizada como la 'cultura de los tres minutos'. La cultura de un lapso de atención corto, en la cual los políticos ya no se dirigen a nosotros por medio de discursos, sino a través de 'frases pegadizas' de treinta segundos, y a través de 'momentos fotográficos'. Es un mundo en el cual las noticias nos llegan en porciones de noventa segundos, cada una de ellas desconectada de la anterior. Es una cultura que nos induce a rozar solo los canales de televisión, haciendo zapping cada vez que llegamos a nuestro umbral de aburrimiento en lugar de ver un programa entero. Es una cultura en la cual raramente alguien hace una sola cosa a la vez, de manera concentrada y durante un período de tiempo largo. Es una cultura que de manera creciente se dedica a suministrar contenidos a personas que tienen una capacidad mínima para prestar atención. [...] Estamos ante una cultura 'amnésica' en la que cualquier cosa está mezclada en un pantano supercontaminado de imágenes y sensaciones. Es como un tipo de comida rápida para la mente, servida a trocitos cortados y fáciles de masticar, en la cual todo el mundo picotea constantemente pero nadie (o casi nadie) consume el equivalente intelectual a una comida entera."

Joan Campàs Montaner. La sociedad de la 'crisis de sentido'. In: Gonçal Mayos & Antoni Brey (orgs.). La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Ediciones Península, 2011, p. 124-5

La partida

"Ordené traer mi caballo del establo. El criado no me entendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y me monté en él. Oí una trompeta a lo lejos, pregunté al criado su significado. No sabía nada ni había oído nada. Me detuvo en el portón y preguntó: '¿Adónde cabalgas, señor?'. 'No lo sé', dije, 'fuera de aquí. Siempre fuera de aquí, sólo así podré llegar a mi meta.' '¿Así que conoces tu meta?', preguntó. 'Sí', respondí, 'acabo de decirlo. Fuera de aquí, tal es mi meta.'"

Franz Kafka (1883-1924). La partida. Citado por Enrique Vila-Matas. Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 19