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sexta-feira, 29 de abril de 2016

Un té

"Para celebrar que había decidido continuar viva, entró en el Comercial a tomar un té, y lo hizo con la satisfacción de quien por fin se atreve a tomar una decisión largo tiempo aplazada, pues hacía años – desde que se casara o tal vez desde mucho antes – que no entraba a solas en un bar. Por eso, al apoyarse en la barra y pedir el té, sintió que estaba viviendo unos momentos de intensa libertad."

Enrique Vila-Matas (1948-). Suicidios ejemplares (1991). Barcelona: Anagrama, 2000. p. 48-9

sábado, 2 de abril de 2016

La muerte


"La muerte me llevó a meditar sobre la vida. Pero ¿qué vida? Me dije que ya empezaba a ser hora, en una época tan confusa como la nuestra, de preguntarse qué era lo que realmente entendíamos por vida, es decir, de preguntarnos de qué hablábamos cuando hablábamos de ella y si no estábamos en el fondo hablando siempre de la muerte. Seguramente habría que empezar a matizar la definición de experiencia... Yo también tenía un recuerdo algo lejano, más bien confuso, de ella. ¿Quién vivía en total plenitud? ¿Vivía alguien? Y, por cierto, ¿qué clase de vida llevaba la vida?"

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 270

Exploradores do nada

"Solitarios de gran coraje, ciertos genios atrincherados me traen siempre el recuerdo de esos deseos en Kafka de ser como un piel roja, siempre a caballo, pero sin ver ya la cabeza del caballo, a galope desenfrenado. Solitarios de sí mismos, exploradores de la nada más vacía que hay detrás de toda platea repleta de público..."

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 282

Solitários de si mesmos

"Esconderse era el destino de todos esos amantes de la gloria solitaria, todos esos artistas que acabaron necesitando el aislamiento radical porque sabían que eso les aproximaba más al absurdo general de la existencia y a la soledad que tarde o temprano habría de llegarles a la hora de la muerte. Solitarios de sí mismos y tenaces exploradores del vacío, todos ellos, un buen día, se fueron en dirección a un horizonte helado, 'se fueron lejos para quedarse aquí', que diría Kafka. [...] Las tumbas de esos artistas son hoy en día sepulcros metafóricamente conectados, tumbas en las que ellos pueden ya descansar tranquilos, como si estuvieran debajo de sus antiguos y fastidiosos escenarios."

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 283

sábado, 26 de março de 2016

Hacia la nada

"Nuestra cultura era penosa, no tenía ligazón alguna con la trascendencia, ni siquiera con los dioses que decía adorar. Nuestra cultura se basaba en conquistarlo todo, hasta el universo. Pura actividad sin fin. Una carrera enloquecida hacia la nada."

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 185

quarta-feira, 9 de março de 2016

Ser invisible



"Con la visión de la nieve le entran a Andréi Petróvich Petrescov deseos de evasión que le vienen de muy lejos, de la infancia, de los días en que deseaba ser invisible. Son sueños muy precisos de invisibilidad que le acompañan desde que tiene memoria, son anhelos de ser invisible y moverse entre otros seres que también resulten ser etéreos.

El ideal: un sueño preciso, piensa Andréi Petróvich Petrescov. Y acto seguido se pregunta a sí mismo: ¿Y qué mejor ideal que la invisibilidad, que es mi sueño más preciso? Ahora bien, ¿cómo hacerse invisible teniendo seis hijos, una fiscalía, una presidencia de fiestas, una salud quebradiza, un imponente caserón en el centro de la ciudad?"

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 127

Fora daqui

"Mientras avanza por el largo pasillo del ala occidental del caserón, siente su soledad con más intensidad pero también con más placer que nunca. Lo del placer es absolutamente nuevo para él y le parece que está estrechamente ligado al dolor de avanzar a solas por el pasillo familiar. Mientras sigue caminando por ese corredor se adentra con tanta profundidad en el análisis de ese placer novedoso que acaba teniendo la sensación de entrar en tierra desconocida, en el espacio donde se encuentran los límites de su capacidad de pensar. Es como si hubiera llegado al sitio donde ya no puede ir más allá pensando. Siente un breve vértigo, como si estuviera andando ya por el corredor que conduce al espacio vacío que hay fuera de toda familia humana, empezando por la suya propia."

Enrique Vila-Matas (1948-). Exploradores del abismo. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 130